Motivación, Portada
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Si realmente quieres a alguien que oposita…

no opines. Es suficiente con apoyar al opositor y no juzgar su camino.

Hoy no escribo para opositores, como es habitual. Esto es para vuestra familia y amigos:

Lo primero, debes saber que, alguien que decidió preparar una oposición, es una persona bastante valiente que quiere transformar su vida. Que no se conforma con lo mismo que otros y que lucha por escribir su futuro. Por eso, desde nuestras vidas, quizás más convencionales, no deberíamos cortar las alas a quien, con ilusión, ha decidido volar a un sitio diferente.

Además, cuando alguien decide opositar, confía en sí mismo y está dispuesto a hacer mil y un esfuerzos para conseguirlo. Por eso, desde fuera, deberíamos admirar esa tenacidad y aplaudirla, en ningún caso podemos (desde la barrera y el desconocimiento) hacer que esa persona dude de sí misma o de su capacidad. Que tú creas que no puedes hacerlo, no significa que esa persona no pueda hacerlo.

Alguien que oposita siente ya de por sí mucha soledad, incomprensión, miedo, inestabilidad, sensibilidad, ansiedad, frustración, ¿de verdad quieres añadir más carga? ¿has pensado el daño que pueden hacer tus palabras? Si de verdad quieres apoyar a alguien que oposita no opines, no juzgues y no menosprecies el esfuerzo que esa persona está haciendo.

Apoyar no es decir “ venga, tranquila, si vas a aprobar. Con las horas que estudias…”. Eso genera más presión.

Apoyar es decir “¿Puedo hacer algo en concreto que te ayude a llevar esto mejor?”.

Apoyar es decir a tu hij@ “Si esto es lo que quieres hacer, adelante, estoy contigo“.

Apoyar es decir a tu amig@ “entiendo que ahora no podrás hacer muchos planes, pero si algún día te apetece hacer algo, dame un toque y nos organizamos“.

Apoyar no es opinar, ni dar por sentado nada. No es decir “con lo lista que eres vas a aprobar, tú que tenías notazas te lo sacas con la gorra”. Ni tampoco “eso es muy difícil, deberías dejarlo, ya llevas mucho tiempo, ve buscando un trabajo“. Todo eso, puede desestabilizar mucho a quien oposita que, ya de por sí, está luchando una guerra contra sí mismo y contra la cantidad de libros que tiene que estudiar.

Por favor, mundo, dejemos de proyectar en los demás nuestros límites, nuestro miedos, nuestros complejos, dejemos de juzgar, dejemos de decidir por los demás. Simplemente, tratemos bien a aquellos que intentan transformar su vida, mejorarla, ser más independientes y más felices.

Aportar o apartar. Simple.

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