Motivación, Portada
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Se puede aprobar a la primera…

Si yo pude hacerlo, tú también puedes. Pero no te voy a engañar, durante un año me convertí en la mejor opositora que pude. Voy a intentar explicar cómo conseguí dominar bastante bien toda la materia en 12 meses y sacar mi plaza en la primera convocatoria.

En primer lugar, avisé a mi círculo cercano que había tomado esa decisión y que necesitaría todo mi tiempo disponible para conseguirlo, así que, en principio no contaran conmigo para celebraciones, cumpleaños y demás eventos festivos, porque no podría ir. Mis amigos y familiares lo comprendieron y nuestra relación ese año fue, básicamente telefónica.

Mis días de descanso eran los dos días que tenía que trabajar. Me tomé mi trabajo, que no podía dejar en ese momento, como horas de descanso de la oposición, porque hacía algo diferente, no pensaba en leyes, charlaba con compañeras y me dedicaba a pensar en otras personas y no en mí. Los tres meses previos al examen pedí una excedencia por motivos particulares, sin empleo y sueldo, para dedicarle el máximo de horas en la “recta final”.

Mi horario era el de la Biblioteca, desde que la abrían hasta que la cerraban. Separé así tiempo de estudio y tiempo de descanso diario: estudiar en la Biblioteca, descansar en casa. Desayunaba bien y me llevaba la comida en un tupper y, una vez en casa, dejaba preparada la mochila con los temas que estudiaría el día siguiente. Así, por la mañana, con la máxima energía tenía todo listo para otra jornada de estudio.

Conociéndome, sabía que soy inconstante y desorganizada en general, así que debía incorporar hábitos desde el día 1 de planificación y organización. Diseñé mis propias tablas de seguimiento, control de temas y repasos y calendarios mensuales donde semanalmente y diariamente estaban divididos los temas que quería estudiar. Así me marcaba mis objetivos.

Utilicé la academia únicamente para tener el temario actualizado y acceder a otro material complementario, pero me marqué mi propio ritmo, mucho más alto, porque para mí era una velocidad lenta y pensé que si seguía a ese nivel, tardaría más de un año, lo que no era en ningún caso mi propósito.

Fui generando mi propio material en diferentes formatos: libretas, tarjetas de memoria, carpetas de leyes, instrucciones, etc. Las tarjetas de memoria pequeñas, que son fácilmente transportables, las llevaba en mis trayectos en bus al trabajo, para aprovechar esas horas muertas y repasar el contenido más difícil.

Fundamental, nunca me amargué ni lo viví como un sufrimiento. Pensaba que tenía que aprender todo, porque así lo requería mi futuro trabajo en la Administración Pública. Me interesé realmente por comprender la Constitución, las leyes, el reglamento y el marco legal en el que trabajaría, del que inicialmente no sabía nada. Y me terminó gustando mucho.

Tampoco dudé de mi capacidad para conseguirlo, creía firmemente que podía lograrlo y me comprometí con todo el esfuerzo, constancia y dedicación que requería el proceso. Pero fui creyendo que era posible progresivamente, porque veía que cada mes dominaba el temario un poco más, que tardaba menos en repasar un tema, que los bloques de contenido iban cobrando sentido y que las horas de estudio daban sus frutos.

Aprobar una oposición es el resultado de mucho esfuerzo y dedicación, que se multiplica cuando incorporas hábitos de planificación, organización y técnica. ¡Mucho ánimo a los que estáis cada día más cerca de vuestro sueño!

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2 respuestas

  1. No entiendo por qué la gente que aprueba una oposición en un año les gusta tanto recordarselo al resto del mundo.
    “Si yo pude hacerlo, tú también puedes. Pero no te voy a engañar, durante un año me convertí en la mejor opositora que pude.”
    Esta frase parece más propia de una sesión de coaching barato que de una psicóloga. No se si eres consciente del mensaje que estás transmitiendo. No es verdad que si tu pudiste, el resto pueda, de hecho no es lo normal. Durante un año te convertiste en la mejor opositora que pudiste que básicamente es lo que hace todo el mundo y no por ello consigues aprobar el primer año.
    Creo que la estrategia de que toda tu vida social pase a un segundo plano es buena durante un año pero si el proceso de oposición se prolonga en el tiempo, es lo peor que puedes hacer por que te aislas del mundo y puede provocar muchos sentimientos de soledad y tristeza.
    Tengo la impresión de que la gente que aprueba en un año sabe lo que es el sacrificio pero no sabe lo que es opositar. Opositar es una carrera de fondo. Es caerte una y mil veces y a pesar de ello continuar. Es aprender a gestionar la frustración. Es aceptar que hay gente que lo tiene más fácil que tú (por los motivos que sea).Y mil cosas más que no se aprenden si apruebas el primer año.
    Para mí no tiene más merito el que aprueba en un año, puesto que el aprobado no es directamente proporcional al esfuerzo empleado y por que eso no te va a hacer un mejor trabajador en la administración pública, que al fin y al cabo es de lo que va todo esto.
    Las personas que aprueban en un año, sin restarle todo el mérito que ello conlleva, deberían darse cuenta de que a veces las circunstancias acompañas y a veces no y de que los factores externos, los que no se pueden controlar, a veces son determinantes y pueden marcar la diferencia entre un apto y no apto.

    1. Hola Eva, te agradezco tu comentario y entiendo que lo puedas ver así. Lo cierto es, que yo hablo de mi experiencia, que es esa. Si hubiera sido diferente, seguro que mi forma de exponerlo también sería diferente. Evidentemente, mi intención es siempre motivadora y para nada hacer de menos a cualquier otra persona que sus circunstancias o experiencias sean otras.
      En mi blog escribo con honestidad de lo que yo he vivido como opositora, de mi experiencia como preparadora y expreso mi opinión, pero sé que no es “la única verdad”, ni pretendo que lo sea. El objetivo es compartir mi experiencia, por si puede servir de ayuda a otras personas.
      He conocido y sigo conociendo muchos opositores y, como he dicho en alguna ocasión, cada uno recorre su camino a la plaza, con sus esfuerzos y circunstancias. Y al final, lo importante es llegar.
      Mucho ánimo, y gracias de nuevo por tu comentario.

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