Planificación
Compartir:
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

¿Qué hay entre tu sueño de ser funcionaria y el conseguirlo? Un buen plan.

Afortunadamente, hay sueños y sueños. Hay muchas personas que tienen sueños, que seguramente no cumplirán, porque son realmente inalcanzables al no estar en sus manos las condiciones para hacer que sea posible cumplirlos. Y hay otras, cuyos sueños son realistas y posibles de cumplir. Esas somos nosotras. Si otros lo han hecho, está claro que tú también puedes hacerlo. Y ahí empieza tu suerte. Tu sueño se ha convertido de repente en un objetivo, que podrás conseguir tras un tiempo de dedicación y trabajo.

Conseguir una plaza como empleado público es un deseo que se cumplirá para todos aquellos que trabajen mucho y  muy bien en lo que existe entre tu sueño y la meta, que es: un conjunto de acciones planificadas y persistentes en el tiempo.

Por tanto, dejemos de desear el sueño, olvidémonos de soñar con la meta y centrémonos en la acción que nos lleva a ella. Recuerda: los deseos se cumplen haciendo, no pensando. El gran cambio es el resultado de acciones pequeñas diarias.

Hoy, quiero ayudarte a revisar tu plan, por si hubiera algún elemento importante que estás olvidando. ¿Qué debe incluir ese conjunto de acciones dirigidas a conseguir tu sueño?

  • En primer lugar, paciencia, ya que no verás resultados al instante,  ni lo vas a conseguir en dos días, ni quizás al primer intento. Necesitas por tanto, una planificación anual, con objetivos semanales, que serán tus minimetas motivacionales en cada fase del estudio.

  • Además, ya que requiere condicionar bastante tu vida personal durante un largo tiempo, es importante que la oposición que elijas, sea coherente con lo que verdaderamente quieres. Aquí entran grandes decisiones como, empezar opositando a niveles más bajos para ascender por promoción interna o directamente opositar al cuerpo que tú quieres y para el que te has formado. 

  • Perseverancia para subir un escalón cada día y estudiar lo que te toca hoy lo mejor posible. Si el proceso de estudio es de calidad, el resultado de tu aprendizaje también será de calidad. Tú sabes que al final del camino está tu meta, aunque no la veas todos los días.

  • No puede faltar realismo respecto  a tus circunstancias actuales y por tanto, el tiempo que puedes tardar en conseguirlo. En ocasiones, nos marcamos un ritmo imposible de seguir si tienes que compaginar con hijos, trabajos, etc. Aproximadamente y, hablando de mínimos, una oposición necesita un año de dedicación a jornada completa. Si sólo le puedes dedicar media jornada, multiplica por dos ese tiempo. Si es un tercio, por tres, etc.

  • Toma conciencia de tus dificultades para controlarlas y mejorarlas o compensarlas si puedes. En muchas ocasiones, no hemos aprendido a estudiar a largo plazo, a memorizar leyes, hacer esquemas, planificar por meses u organizarnos el tiempo diario. Pide ayuda, porque todo eso se puede aprender y así, potenciarás el resultado de tu esfuerzo.

  • Fundamental es perder el miedo al fracaso y cambiar el punto de vista, ya que, no hay fracaso para el que está cumpliendo su sueño. El fracaso es no intentarlo o abandonar. Los errores, suspensos o fallos forman parte del camino y suponen la experiencia necesaria para que tu plan mejore y aumenten tus posibilidades la próxima vez. Eso sí, debes aprender de tus errores cuanto más rápido mejor.

  • Mantener el foco en la oposición es importante, ya que requiere tu máxima dedicación, exigencia  y prioridad. Si lo colocas en segundo plano, es difícil que alcances un nivel de preparación lo suficientemente exigente como para estar en la competición real en el menor tiempo posible.

  • Y por último, pero no menos importante, recordarte para qué lo haces. El para qué se sitúa en el futuro, guía tu acción hacia adelante y te permite visualizarte en esa etapa futura donde tu vida será mejor y habrá compensado todo el esfuerzo del presente. Ese para qué existe y tiene una forma para cada una de nosotras. Ponle forma y color y no dejes de recordártelo. Además, ese para qué (tu futuro), siempre durará mas que tus años de estudio (tu presente), por tanto siempre habrá merecido la pena.

Recuerda siempre que lo único que te separa de tu plaza, es un conjunto de acciones planificadas, conscientes y persistentes en el tiempo.

Compartir:
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Suscríbete a
nuestro blog

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *