Técnica de estudio
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Aclaremos qué es estudiar

Sabemos que tenemos que estudiar, vale. Pero no sé si tenemos claro en qué consiste estudiar.

Muchas veces identificamos estudiar con poner los codos sobre la mesa y pretender memorizar con pelos y señales cada tema. Y claro, es imposible.

Y a partir de ahí empiezan las dudas “¿lo estaré haciendo bien?”, “no voy a poder con todo esto”, “algo debo estar haciendo mal porque a mí no se me queda nada en la memoria”. Y empezamos a frustrarnos porque echamos horas y días y el resultado no llega.

Aquí viene el error número 1: Pensar que estudiar es sinónimo de memorizar. La memorización será el resultado de un largo proceso que incluye diferentes fases y estrategias de estudio. Es decir, es probable que memorices un tema después de 3 vueltas y 4 meses. No hoy, aunque le dediques una semana entera. No eres poco inteligente ni lo estás haciendo mal, es que la memoria a largo plazo funciona como funciona.

Otro gran mito es pensar que estudiar es simplemente repetirte una y otra vez un párrafo, es decir utilizar sólo la memoria visual (leer y leer). Escribir también es estudiar, hacer esquemas también es estudiar, repasar también es estudiar, escuchar audios también o leer en voz alta también. De ese modo ponemos a funcionar junto a la memoria visual, la memoria auditiva, la fotográfica y la experiencial: aprendemos porque leemos, porque hacemos y porque escuchamos. Así que, no pienses que hacer esquemas o resúmenes es perder el tiempo.

Y finalmente, un gran fallo es estudiar tema a tema, sin planificar un sistema de repasos o de arrastres. Es decir, pensar que estudiar es simplemente dar una vuelta intensiva al temario y listo. Imposible, no hay cerebro que pueda con eso. Ese método era suficiente en la universidad, cuando teníamos pocos temas, el examen era en un par de semanas y con un 5 nos valía. Para llevar el volumen de temas de cualquier oposición, con precisión y de cara a varios meses vista, hay que tener un sistema de vueltas y repasos. Si no, los datos te bailarán en la cabeza. Todo te suena, pero no lo llevas con precisión.

Así que, ya sabes. Amplía ya el concepto de estudiar.

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